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Stories: Los primeros dìas en Venezuela (español)

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Los primeros dìas en Venezuela (español) 06 May 2002

LA HISTORIA DE LOS PRIMEROS DÌAS DE LA OBRA DEL SEÑOR EN VENEZUELA

El Primer Año: desde noviembre 1966 hasta noviembre 1967

Dedicada al Pueblo Venezolano y a la Memoria de Los Misioneros
Elder Neil O. Gruwell y Elder Drew F. Miles y en Gratitud a Todos Los Que Contribuyeron Con Esta Historia

Por Alan K. Manning
Recopilador, Investigador, Editor

(Corregida, abril de 2002)

Los principios de la obra del Señor en Venezuela se iniciaron en realidad en mayo de 1965, cuando Carl E. Wilcox se enteró que su empleador, la Corporación Del Monte, había hecho la decisión de trasladarlo a Caracas. En aquel entonces él vivía con la familia en el estado de California en los Estados Unidos. Antes de que se mudara a Sur América, el Hermano Wilcox había recibido algunos datos relacionados a la Iglesia en Caracas brindados por algunos voluntarios del Cuerpo de Paz. Éstos habían regresado recientemente de allá y le informaron que todavía vivían cuatro familias Mormonas en la ciudad de Caracas. Una rama de la Iglesia funcionaba allí pero al poco tiempo todos los miembros se marcharían del país. Muy pronto no se encontrarían miembros de la Iglesia en el Distrito Federal.

Después de haber llegado a Caracas, el Hermano Wilcox intentaba comunicarse con los miembros de la Iglesia que todavía residían en la ciudad. Habían dos miembros de la Iglesia que se hallaban vinculados con el Cuerpo de Paz y una persona más, pero todo éstos saldrían pronto del país también. Ellos le dijeron al Hermano Wilcox que estaban seguros de que no exisitían otros miembros de la Iglesia en Venezuela. (En aquel entonces habían algunos cuantos miembros de la Iglesia en la ciudad de Mérida, incluso Stephen Brower, quien llegó a ser el primer presidente de la nueva Misión Colombo-Venezolana en julio de 1968. Él contó que cuando estaba en Mérida el único contacto que él tenía con la Iglesia en esa época era con el Elder Spencer W. Kimball del Quórum de los Doce Apóstoles, por medio de la Misión Internacional)

Unos pocos meses más tarde, pasado el año nuevo (1966), el Hermano Wilcox y su familia asistieron por primera vez a la "United Christian Church". Era una iglesia interconfesional que estaba ubicada en la Avenida La Arboleta en la urbanización El Bosque. Los Wilcox llegaron un poco atrasados y encontraron las puertas de la capilla cerradas mientras oraban. Mientras tanto el Hermano Wilcox firmaba el libro de visitas y se dio cuenta de que las cinco familias anteriores anotaron que eran miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Al leer esto el Hermano Wilcox se puso muy animado y luego se comunicó con cada una de dichas familias. De ese día en adelante los miembros de la Iglesia que vivían en Caracas comenzaron a reunirse todos los domingos en la casa de la familia Wilcox. Éstos vivían en la urbanización El Marqués en una quinta muy amplia que tenía una linda vista de la ciudad de Caracas. Habían cuarenta miembros de la Iglesia que asistían a las reuniones cada semana. Todos eran norteamericanos a excepción de una señorita que se llamaba María que se bautizó en el Canadá cuando estudiaba allá como universitaria. Además de la familia Wilcox (éstos también tenían familiares que los visitaban en Caracas). Los otros miembros de la Iglesia que vivían en Caracas en aquel entonces eran los siguientes: La familia Bybee, la familia Palmer, la familia Paulos (llegaron en junio de 1967), la familia Carr, el Hermano Vail, los Gibbons, la familia Montgomery, la familia Goodman, la familia Anderson y la familia Deschamps.

El Hermano Wilcox relató que eran miembros muy fieles y nadie faltó ni una reunión por todo el año. Uno de los miembros de esta rama pequeña era ex-misionero de la Argentina y era muy amigo a Elder A. Theodore Tuttle de los Setenta. Este hermano se comunicaba con Elder Tuttle y le pidió que la Iglesia enviara a misioneros a Venezuela. Este hermano tal como el Hermano Kenneth Goodman eran los dos que se comunicaban más con los oficiales de la Iglesia en Salt Lake City relacionado a la petición de enviar a misioneros a Venezuela.

El Comité de Misioneros de la Iglesia aprobó las solicitaciones de este pequeño grupo de Santos y éste formulaba planes de abrir la República de Venezuela para la obra misional. Además de reunir los requisitos legales para registrar la Iglesia en Venezuela era necesario dedicar el país para la predicación del Evangelio también. Encargaron al Elder Marion G. Romney del Quórum de los Doce Apóstoles desempeñar esta función importante. (Elder Romney era natural de México y era abogado antes de recibir su llamamiento como Autoridad General) Por los fines de octubre de 1966, Elder Romney llegó a Venezuela acompañado de su esposa, Obispo F. Burton Howard, Presidente Ted E. Brewerton de la Misión Centroamericana y su esposa, Dorothy Brewerton. El 31 de octubre de 1966, Elder Romney registró legalmente la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con el gobierno de Venezuela. Elder Romney organizó oficialmente la Rama de Caracas. Él llamó al Hermano Wilcox como el Presidente de Rama y éste escogió como sus consejeros al Hermano Kenneth Goodman y al Hermano Vernon Anderson.

Dos días más tarde, el 2 de noviembre de 1966, Elder Romney dedicó a Venezuela para la obra del Señor y abrió el camino para que entraran misioneros al país. El servicio dedicatorio se celebró en el jardín privado del Sr. Manuel S. Nantaella. El sitio elegido tenía una vista maravillosa de la hermosa ciudad de Caracas. Asistieron todas las personas ya mencionadas y otros miembros de la nueva Rama de Caracas. Comenzaron la reunión cantando el himno, "The Morning Breaks the Shadows Flee". El Obispo Howard ofreció la primera oración. Después, el Presidente Ted E. Brewerton leyó lo siguiente del Libro de Mormón, 3 Nefi 20:10, 14-17, 22 y 23. Luego recitó de 3 Nefi 21: 1-7. Al continuar, la congregación pequeña cantó, "An Angel From On High". Elder Romney se adelantó y comenzó, "Hermanos y hermanas, favor de juntar la fe suya con la mía y procederemos a fin de ofrecer una oración dedicatoria para abrir la tierra de Venezuela para la enseñanza del Evangelio". En esos momentos ofreció la oración dedicatoria. Su oración resultó muy espiritual y Elder Romney profetizó del crecimiento futuro de la obra del Señor en Venezuela. Al terminar el servicio dedicatorio cantaron dos himnos adicionales, "The Spirit of God" y "We Thank Thee, O God for a Prophet". El Hermano Carl E. Wilcox ofreció la última oración. Unos pocos días después se publicaron noticias de los procedimientos en "El Nacional" y también en "The Daily Journal" (el periódico de habla inglesa) de Caracas.

El Comité de Misioneros de la Iglesia encargó al Presidente Ted E. Brewerton de la Misión Centroamericana que encabezara la expansión de la Iglesia de Jesucristo en la República de Venezuela. Caracas estaba más de mil quinientos kilómetros de la oficina de la misión ubicada en San José, Costa Rica. Eso causó que al principio les enviaran únicamente a los misioneros más fieles y capacitados. Estos pioneros misioneros se hallaban con la tarea de organizar los esfuerzos misionales en una ciudad lejana y que tenía más de un millón de habitantes.

Los primeros cuatro misioneros elegidos por el Presidente Brewerton para iniciar la predicación del Evangelio en Venezuela fueron los siguientes, Elder Neil O. Gruwell, Elder Floyd S. Baum, Elder David C. Bell, y Elder Frederick S. Podlesny. Elder Neil Gruwell era Asistente al Presidente y él estaría a cargo de la obra misional en Venezuela.

Bell, Podlesny, Baum, Gruwell
"Los primeros cuatro misioneros mandado para abrir la República de Venezuela para la obra del Señor. Desde arriba hasta abajo, Elder David Bell, Elder Frederick Podlesny, Elder Floyd Baum y Elder Neil Gruwell. Se tocó esta foto sobre las escaleras que se encontraban adelante de la casa del Presidente de la Rama de Caracas, Carl Wilcox. La familia Wilcox vivía en la urbanización El Marques no muy lejos del nuevo Templo de Caracas. En los inicios allí es donde se reunían todos los domingos." [Gracias a Alan Manning por enviar esta foto al webmaster.]


Elder David Bell estaba sirviendo en Choulteca, Honduras con su compañero, Elder Castillo, cuando el Líder de Distrito le entregó un telegrama del Presidente Brewerton. El envío le mandó a él viajar a San José, Costa Rica el lunes que viene. Éste no indicó la razón por la cual él salía para Costa Rica. Elder Bell hizo sus maletas y partió Honduras por avión el lunes y llegó a San José por la tarde. Los élderes que le esperaban en el aeropuerto no le indicaron ni por qué él estaba en Costa Rica. Elder Bell tuvo que llamar por teléfono al Presidente Brewerton para saber la razón por la cual él estaba allí. El Presidente Brewerton le dijo, "Elder Bell, deseamos que Ud. salga de paseito a Caracas, Venezuela." En su diario Elder Bell anotó, "¡Nunca he sentido tan feliz en toda mi vida!" Al continuar, Elder Bell hizo el comentario siguiente, "yo sabía que no se debe preguntarle a Dios a fin de recibir un llamamiento pero yo oraba que me enviaran a Venezuela. Para mí era una respuesta a mis oraciones." Él se quedó en San José por una semana antes de que saliera para Panamá acompañado de Elder Podlesny.

(Este mismo Hermano Bell y su esposa, Diane, visitaron a Venezuela para asistir a la dedicación del nuevo Templo en Caracas. Ellos representaron a todos los misioneros pioneros y también presentaron esta historia, "Los Primeros Días de la Obra del Señor en Venezuela", a Elder Francisco G. templo de los Setenta. Éstos también participaron en varias otras funciones oficiales. Asistieron a una reunión de testimonios especial para todos los que sirvieron como misioneros y presidentes de misiones en Venezuela. Ellos tuvieron la oportunidad de compartir sus testimonios. Elder Bell compartió su testimonio como lo había hecho hace treinta años, en español y su esposa, Diane, en ingles (la esposa de uno de los ex-presidentes de misión tradujo para ella). En ese momento cuando Elder Bell estaba en esa reunión con una capilla lleña de ex-misioneros, él se dio cuenta por primera vez que todos los esfuerzos de los primeros pioneros misioneros valieron la pena. Fue un momento que resultó muy emocional para Elder Bell.)

19 de noviembre de 1966 - (Tienda Vega, Managua, Nicaragua) "Esta noche el Presidente Brewerton me llamó (Elder Fred Podlesny) a fin de servir en Caracas, Venezuela. ¡Yo nunca pensé que esto me ocurriría a mí! Todavía no puedo creerlo, es una responsabilidad tremenda que nos ha dado. No me siento capaz de cumplirlo pero yo sé que el Señor ampliará nuestras habilidades si nos ponemos humildes ante Él." (Elder Podlesny utilizaba el sobrenombre, Elder Nefi, por la mucha dificultad que el latino tenía en pronunciar su apellido. El editor va a continuar el uso de su apellido de nacimiento a fin de evitar la confusión.)

23 de noviembre de 1966 - (Managua, Nicaragua) En esta fecha Elder Podlesny pasó su último día en Nicaragua. Él anotó en su diário, "¿Me pregunto si la Iglesia tendrá interés en nuestros diarios que guardamos en Caracas?" (El editor ha enviado esta historia al Departamento de Archivos de la Iglesia en Salt Lake City y a la historiadora de la Iglesia en Caracas, Venezuela, la Hermana Flora Ruscitti.) Se marchó para San José por bus. El papá y la esposa del Presidente Brewerton lo recibieron en San José. Éstos invitaron a Elder Podlesny celebrar la cena de Acción de Gracias con la familia de ellos.

28 de noviembre de 1966 - (San José, Costa Rica) Cuatro semanas después de la oración dedicatoria ofrecida por el Elder Romney, dos de los cuatro misioneros llamados a fin de abrir Venezuela para la obra del Señor estaban listos para marcharse. Antes de salir para el aeropuerto, éstos hablaron con el Presidente Brewerton una vez más para que recibieran cualquier consejo o instrucciones que él quisiera compartirles. Éstos se montaron un aeronave 727 en Costa Rica y volaron a Panamá sin incidente. Allí se citaron con Elder Baum y Elder Gruwell. Elder Baum servía en las Islas de San Blas (las islas de Mula Tupu y Carti Tupili) fuera de la costa de Panamá antes de que lo llamaran para ayudar a encabezar la expansión de la Iglesia a Venezuela. Cuando estaban en Panamá los élderes empezaron sus preparaciones para emprender la predicación del Evangelio restaurado de Jesucristo en la República de Venezuela con un ayuno que duraría dos días. Esto resultó penoso para Elder Bell a hecho de que mientras estaba en Panamá encontró por primera vez en nueve meses donde se podía disfrutar de la comida norteamericana pero no pudo aprovecharse porque él ya ha empezado a ayunar. Elder Bell también relató que él conoció por primera vez a los misioneros que laboraban en el Distrito de Panamá. Éstos poseían un espíritu muy bello y Elder Bell deseaba llevarse este mismo espíritu a Venezuela.

Baum, Bell, Gruwell, Podlesny Los primeros cuatro misionarios para abrir Venezuela para el trabajo misional delante de una capilla de SUD en la ciudad de Panamá, Panamá antes de que salgan para Caracas.(de la izquierda a la derecha) Elder Floyd Baum, Elder David Bell, Elder Neil Gruwell, Elder Fred Podlesny.(Foto tomada el 28 o 29 de noviembre de 1966)

Elder Podlesny anotó en su diario, "Yo pensaba que a lo mejor logremos más exitos si presentamos charlas amplias en los primeros días en Caracas para que podamos atraer a muchos. Bueno, todo está bien listo. Esta noche mi compañero y yo cantamos un himno juntos antes de orar."

29 de noviembre de 1966 - Después de haber hecho noche en Panamá estos misioneros pioneros se montaron nuevamente el avión con rumbo a Caracas. Volaron en aerolínea Pan American. Después de un vuelo desde Centroamérica que duró unas cuantas horas, los cuatro misioneros arribaron al Aeropuerto Internacional en Maiquetía a las once de la noche. El Presidente Wilcox y varios otros miembros de la nueva rama de Caracas los recibieron allí. Se decidieron antemano que los misioneros entrantes iban a hospedarse con algunas de las familias de la rama de Caracas. La familia Montgomery hospedó a Elder Bell y a Elder Podlesny y la familia Goodman hospedó a Elder Gruwell y a Elder Baum. Éstos se quedaron con sus dichas familias norteamericanas hasta que conseguieran alojamiento fijo.

30 de noviembre de 1966 - Elder Podlesny relató algunos de sus pensamientos sobre el primer día en que él estaba en Caracas, "Yo me acuerdo la primera mañana en Venezuela. Resultó una noche breve porque arribamos a Maiquetía muy tarde. Yo me hospedaba en la casa de la familia Montgomery y al levantarme yo podia ver por las ventanas los nubes que cubrían el Pico Ávila y a la vez se veía imágenes fantasmales de las palmas por las laderas de las montañas que estaban ubicadas no muy lejos de la casa. Fue una escena de hermosura sublime. Y por todos lados estaba una ciudad de dos millones de habitantes. De ese momento en adelante me encantó Caracas y este sentido de cariño todavía queda conmigo, ¡yo soy Caraqueño!"

Los élderes Podlesny y Bell se levantaron a las siete de la mañana. De repente se arreglaron y empezaron a organizar todos los materiales y enseres que habían llevado de Centroamérica. En el momento en que lo cumplieron, los élderes Gruwell y Baum llegaron a fin de efectuar una clase de estudios. Mientras tanto éstos esperaban los informes remitidos de la feria mundial que la Sociedad de Socorro con la ayuda de la Hermana Wilcox iba a entregarles. El Comité de Misioneros de la Iglesia entregó al Presidente Wilcox una cantidad de nombres remitidos del pabellón que la Iglesia tenía en la feria mundial que tuvo lugar en Nueva York en el año 1964. (Muchas personas que asistieron al pabellón de la Iglesia llenaron un formulario pidiendo más información sobre la Iglesia.) Ya pasaron dos años desde que la Iglesia recibió esta información. Al final Hermana Wilcox llegó con los datos esperados. Los recién llegados misioneros comenzaron la obra del Señor en Venezuela organizando este material que habían recibido de Salt Lake City por medio del Presidente Wilcox. Elder Gruwell y Elder Baum compraron un mapa de la ciudad y sus alrededores. Los élderes pasaron la mayor parte del día repasando todos estos datos. Deseaban comunicarse con cada persona que había pedido información sobre la Iglesia. Ellos intentaban localizar cada domicilio en el mapa. Esto resultaba difícil por que ellos apenas habían arribado a Venezuela sin ningún conocimiento antemano sobre los sectores de la ciudad, el transporte público o cómo desplazarse en una ciudad tan grande como la es Caracas. Sin embargo éstos estaban listos para enfrascarse en este reto.

Luego los misioneros terminaron su ayuno de dos días a las tres de la tarde con una oración. Elder Podlesny anotó en su diario, "La unidad en el Distrito de Caracas es muy fuerte tal como lo es con los miembros (de la rama de Caracas). Somos tipos muy diligentes y con el consejo del Señor haremos mucho para beneficiar a la Iglesia y para aumentar a la gloria de nuestro Padre Celestial. ¡Tenemos que ser dignos (en todas las cosas) y tenemos que testificar (a la gente)!"

El Presidente Brewerton les mandó que trabajaran en las áreas más prósperas de la ciudad. Él deseaba que los primeros conversos fueran líderes fuertes para atraer a otros y para sostener el crecimiento futuro de la Iglesia en Venezuela.

Los élderes dividieron Caracas en once zonas o áreas que corrían através del eje de la ciudad. (la ciudad de Caracas está ubicada en un valle largo entre dos cordilleras montañosas) Cada compañerismo se encargó de áreas alternas. Eso significaba que cada compañerismo cruzaba los sectores de los demás mientras viajaban a sus propias áreas. La razón por la cual dividieron la ciudad así fue para que ellos conocieran la ciudad más rápido. Fíjense en que éstos nunca habían trabajado en una ciudad tan grande.

Elder Bell escribió en su diario que ellos se dieron cuenta de que tal vez hubieran problemas en obtener sus visas de transeúnte. Llegaron a Venezuela con una tarjeta de turista y no podían quedarse en el país más de treinta días. Les informaron que era posible que se marcharan del país para obtener sus visas de transuente.

1 de diciembre de 1966 - Los misioneros pasaron casi toda la mañana en la oficina del Hermano Wilcox informándose acerca de los requisitos necesarios para que ellos pudieran adquirir las visas de transeúnte. Por la tarde siguieron ocupandose del asunto de sus visas. Era probable que volaron a la isla de Curacao para obtener sus visas de transeúnte. Cuando regresaron a casa por la noche terminaron la tarea de dividir los datos de la feria mundial en dos partes iguales.

2 de diciembre de 1966 - Elder Bell escribió en su diario, "Bueno, por primera vez trabajamos aquí en Venezuela. Fuimos a buscar a las personas remitidas de la feria mundial y resultó bastante bien. Estoy seguro de que algún día Venezuela llegará a ser en si misma una misión muy buena." Elder Podlesny anotó, "Los caraqueños son muy simpáticos y muy buenos." El mapa que hicieron les ayudaba mucho pero el problema más difícil que les enfrentaban era lo del transporte. Caminaban muchos kilómetros buscando las direcciones de las personas remitidas de la feria mundial. A pesar de los problemas que resultaban ellos lograron hacer varias citas para la mañana siguiente.

3 de diciembre de 1966 - Por la mañana no lograron muchos éxitos con las citas que hicieron el día anterior. Por la tarde comenzaron nuevamente andando buscando los domicilios de la personas (remitidas por la feria mundial). Empezaron en la Avenida Casanova y subieron y bajaron la colina varias veces. Elder Podlesny comentó, "Tenemos que organizar nuestro tiempo para que funcionemos más eficazmente." Por la noche intentaron hacer una cita pero en fin no se llevó acabo. Luego se fueron para Sabana Grande para hacer otra cita y ésta fracasó también.

Domingo, 4 de diciembre de 1966 - Los nuevos misioneros pasaron el primer domingo en Caracas y el Elder Podlesny escribió, "(Los) miembros (son) muy simpáticos y (se sentía en las reuniones) un espíritu bello. (Celebramos) una reunión de testimonios excelente. Hoy nos tomamos fotos para el periódico y charlamos con (varias) personas (sobre el evangelio restaurado). Por la tarde, después de terminar nuestro ayuno nos fuimos a fin de visitar a la doctora Ybarri pero ella no estaba en casa."

"Al regresar por casualidad pasamos por el Edificio Universo que ayer lo habíamos buscado en otro sector de la ciudad. Yo creo que el Señor nos guió en esta ciudad de dos millones de habitantes."

5 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Comenzamos el día con una clase de estudios la cual duró hasta las diez (de la mañana). Por la noche regresamos a una construcción por (Pico) Ávila y hicimos una cita (para regresar en otra ocasión). Ninguna otra persona (de las que se habían comunicado anteriormente) estaba en casa. Luego pasamos por la casa del Hermano Goodman y él nos llevó para conocer a Sr. Marshal - esto resultó lo más beneficioso de lo que hicimos por todo el día. Él nos escuchará y tiene una impresión buena de la armonía que existe en la Iglesia, la cual él vio directamente en Salt Lake City. Hay un buen espíritu (aquí en Caracas) y muchos tienen las mentes abiertas. Si nosotros merecemos la ayuda del Señor lograremos muchos éxitos."

6 de diciembre de 1966 - Por la mañana los misioneros lograron encontrar los domicilios de muchas de las personas referidas por el pabellón de la Iglesia en la feria mundial. Por la noche la situación se puso fuerte. Los élderes Bell y Podlesny presentaron una charla por primera vez en Venezuela. La familia era muy Católica y no tenía ni un poco de interés en el mensaje del evangelio restaurado.

7 de diciembre de 1966 - Elder Podlesny y Elder Bell tocaron puertas por primera vez pero la gente no los acogieron bien. Elder Bell escribió, "… a mi me parece que la gente tiene miedo cuando llegan en la puerta. (Y por eso) fijamos solamente dos citas."

Al principio los misioneros trabajaron en los sectores más prósperos. Esto resultaba muy distinto porque éstos estaban acostumbrados de andar golpeando puertas en los barrios pobres de Choluteca, Honduras, Managua, Nicaragua, San José, Costa Rica y en las islas de San Blas en Panamá. Adicionalmente tenían que aprender un sistema de transporte público en una ciudad grande que cubría un área geográfica muy amplia. En esa época no existía el metro y se desplazaban por bus (el verde y la roja) o por carro por puesto o caminaban a pie.

(Elder Podlesny) "Por la tarde pasamos por Los Chorros y fijamos una visita con una familia allí. Por la noche tuvimos una visita provechosa con el Sr. José Brito, un negociante que anda viajando mucho."

"Regresamos a las nueve de la noche para organizar una lista de las personas que demostraban algo de interés (en el mensaje de la restauración del evangelio). En estos momentos contamos con catorce. Luego miramos un programa del Coro del Tabernáculo aquí en casa."

"Esta noche yo recibí una correspondencia con una foto enviada por la familia Duarte (desde Tegucigalpa, Honduras). ¡Eso me alegró mucho!" (Elder Podlesny había enseñado el evangelio restaurado a esta buena familia mientras él servía en el país de Honduras y el Hermano Duarte le informó que ellos se habían bautizado como miembros de la Iglesia.)

8 de diciembre de 1966 - Los misioneros seguían tocando puertas pero era difícil tratarse con la gente por las criadas. Adicionalmente Elder Bell contó que, "hoy fuimos al barrio La Paz y al barrio Vista Alegre para buscar a personas remitidas por la feria mundial. Muchos no estaban en casa y al resultado hablamos con muy pocos. Nosotros descubrimos que la mayoría de las personas remitidas (de la feria mundial) son señoritas y el Presidente (Brewerton) nos dijo específicamente que no enseñáramos a éstas."

Elder Podlesny anotó, "Hace poco regresamos de una charla con Sofía Romero. Lo encuentro increíble que la Iglesia Católica domine a la gente tan fuertemente. Hoy ayunamos el desayuno y el almuerzo y trabajamos en La Paz y La Vega. Tenemos unas citas fijadas con algunos hombres buenos."

"¡Ya sabemos lo que nos enfrenta, es la Iglesia Católica!"

9 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Es mediodía y ya regresamos de La Vega nuevamente. La opinión corriente por aquí es de sorpresa cuando explicamos a la gente que hay un profeta viviente hoy en día. No sé todavía como explicarlo. Puede que sea interés sincero o la incredulidad. Necesitamos encontrar a personas (para enseñar) y deseamos ayudarles (si nos permiten). Si nos ponemos más humildes tal vez el Señor nos ayude. Pero yo sé que es pecado pensar que Él no nos ayuda. Él siempre nos derrama bendiciones cada vez que le permitimos que nos asista."

"Por esta tarde viajamos varios kilómetros al sur de la ciudad para fijar citas con personas remitidas de la feria mundial pero todas fracasaron. Alguien nos dio una cola hasta la ciudad y en esos momentos recogemos las fotos que íbamos a entregar al periódico."

"Por la noche cenamos en casa con el Hermano Wilcox y después tocamos puertas. Hablamos con un intelectual de la Suiza."

10 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Hoy pasó como si fuera una represa que se rompió. Tocamos puertas y logramos muchos éxitos. Nosotros andábamos testificando (a la gente) y claro afectamos a muchos. Fijamos algunas buenas citas y (por eso) estamos muy felices. La gente por ahí está buscando la verdad también."

"Por la noche regresamos a la familia Marín en La Florida y todo salió muy bien con el señor Marín. Por la tarde testificamos a un Doctor Rangel y a su familia, se veía que (nuestro mensaje) le afectó a él mucho."

Domingo, 11 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Esta noche acabamos de volver de nuestra visita con Rotundo y hicimos otra cita con él para regresar en otra ocasión. Él tiene posibilidades."

"Con la excepción de lo mencionado y tocando puertas por varias horas sin lograr éxitos, pasamos el gran parte de nuestro tiempo asistiendo a reuniones. Después de la Reunión Sacramental cruzamos la calle y conocimos a unas de las familias de allí. Solamente les charlamos y ellos nos entretuvieron tocando el 'ukelele' y la arpa."

"Me pidieron dar un discurso en la próxima Reunión Sacramental. Estamos tratando de cambiar las reuniones (de inglés) al español. (Un) espíritu bello (existe en las reuniones)."

12 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Esta mañana subimos (la montaña) en el teleférico para reunirnos para efectuar nuestra clase de estudios. Hacía fresquito y las nubes descansaban sobre las montañas en zonas distintas. Por un valle se veía un arco iris grande."

"Al regresar practicamos nuestra canción por un rato y luego mi compañero y yo fuimos al correo y al banco."

"Por la noche viajamos por dos horas para llegar a La Vega. Charlamos un rato con una señora de allí y en fin decidimos que estaba demasiado lejos."

13 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Nos fuimos (de la casa) esta mañana felices y con muchos deseos de enseñar (a la gente). Siempre nos alegra realizar la obra del Señor. Espero que lo cumplamos a su satisfaccíon.

"Por la tarde cambiamos compañeros. Trabajamos juntos sin éxitos hasta las cinco de la tarde y casi estábamos al punto de regresar a casa pero Elder Baum quería que quedáramos trabajando. Pasamos por una casa y estábamos caminando por la entrada a otra cuando un ejecutivo joven salió (de la casa). Pasamos la próxima hora enseñándole y testificándole. Él nos prometió que oraría (sobre la restauración del evangelio de Jesucristo). Vamos a ver si lo realice. Él tenía mucho interés (en nuestro mensaje)."

"Elder Baum es un misionero destacado y nos ayuda a cada uno de nosotros. Yo le aprecio mucho."

"Al regresar a casa por la tarde nos informaron que le tiraron a balazos a un mayor (de la Guardia Nacional) y le hirieron a un general y que el gobierno (federal) impuso la ley marital. El Presidente declaró por la televisión que él haría lo suyo para terminar enseguida el terrorismo comunista."

La situación política estaba un poco inestable. Existía al mando de Douglas Bravo un movimiento de guerrilleros comunistas en algunas áreas montañosas del país. También había mucho descontento estudiantil en la Universidad Central de Venezuela. Los guerrilleros urbanos utilizaban la universidad para montar ataques contra la embajada americana y a los militares que vivían en Caracas y en los alrededores.

(Elder Podlesny) "A pesar de lo que hace el hombre, los propósitos del Señor se llevarán acabo. Ellos no puden impedirlos - sino quebrarse contra ellos."

14 de diciembre 1966 - (Elder Podlesny) Son por las dos y media pm, el miércoles. Acabamos de regresar de la casa del Hermano Goodman donde hablamos con los otros élderes. Elder Gruwell nos mandó que no trabajáramos por la tarde. Al aparecer la situación política se empeoraba. El Hermano Goodman (era oficial del departamento político de la embajada americana) llamó (por teléfono) más temprano y nos aconsejó que quedáramos en casa. "Mientras regresábamos a nuestro apartamento dos camiones llenos de hombres armados (soldados) con ametralladoras nos pasó. Éstos patrullaban y estaban agachados, listos para disparar. Anoche asaltaron a la Universidad (Central de Venezuela) y decomisaron muchas armas a los comunistas."

"Noche - Pudimos hacer nuestras visitas esta noche. Salieron bien y por casualidad visitamos a un Sr. Salazar. Es socialista (su papá es senador) y tiene mucho interés en el evangelio. A mí me parece que él es una persona que está muy listo para escucharnos. Por cierto, el Señor nos ha bendecido hasta la abundancia con investigadores buenos. Ahora, tenemos que enseñarles y prepararles (para sus bautismos)."

"Esta noche se oyó balazos al llegar a casa. Parece que tuvieron su origen en las montañas cercanas."

15 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) Enseñamos a la familia McFerson esta noche. Él tenía la mente cerrada y quería pelear no más. Nuestro piloto, el Sr. Marín, no estaba en casa (vive en La California). Pasamos la mayor parte del día golpeando puertas sin lograr éxitos."

16 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) Acabamos de terminar una visita muy provechosa con la familia Marín. Nos dijeron que asistirían a la iglesia. Estamos citados con ellos para enseñarles otra charla. El Señor se derrama bendiciones sobre nosotros. Mi oración es que podamos emplear las habilidades que Dios nos ha dado en una manera muy beneficiosa."

"Pasamos la mañana tocando puertas y logramos dos citas fijadas. Estamos trabajando en la parte alta de Altamira. Por la tarde tratamos de localizar a una persona remitida de la feria mundial que residía en Santa Ana pero no pudimos encontrarlo. Esta noche después de una visita hablamos con el Señor Ricci y fijamos una cita con él para el martes."

"Todo anda bien. La temporada de Navidad se acerca."

17 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Pasamos bien el sábado tocando puertas y testificando (a la gente). Hoy presentamos dos charlas. La primera a Doctor Rangel. No sé si la recibió bien. La segunda la presentamos al Sr. y a la Sra. Ubarra. Son buena gente y tienen las mentes abiertas. Ella más que él."

Éstos también regalaron dos ejemplares del Libro de Mormón a algunas personas muy simpáticas.

(Elder Podlesny) "El catolicismo cae sobre el pueblo como una carga pesada. Muchos no lo creen pero son atados y pesados por la tradición y es difícil para ellos librarse."

"Hemos estado reuniéndonos con muchas familias norteamericanas que son miembros de la 'United Christian Church. Nosotros vamos a asistir al coro de timbres mañana por la noche como visita de buena voluntad. "

"Qué el Señor bendiga a nuestros investigadores y qué Él prepare al pueblo (a fin de aceptar nuestro mensaje)."

Domingo, 18 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Un investigador asistió a la Escuela Dominical con Elder Gruwell y Elder Baum. Después de la reunión por la mañana fuimos para visitar a Fernando Salazar y le presentamos la primera charla. Luego fuimos a la casa de Consuelo de Gonzalez para presentarle a su marido una presentación de "flip chart" (en aquel entonces los misioneros utilizaban ayudas visuales para enseñar el evangelio a la gente). Por la tarde, después de la Reunión Sacramental, fuimos a la ceremonia de los timbres que se celebró en la "United Christain Church". Allí le regalamos al Reverendo Green un Libro de Mormón."

"¡Si esta obra fracasa aquí (en Venezuela) nos culpa a nosotros!"

19 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Hicimos una clase de estudios por la mañana y practicamos nuestra canción juntos y luego nos fuimos. Elder Baum y yo fuimos a la vivienda de él para estudiar. Estábamos hablándonos y le dije que yo sentía un malestar porque yo andaba sin el espíritu. Él me contó que sentía lo mismo. Llegamos a la conclusión que no estábamos trabajando de una manera beneficiosa y debemos predicar con mucho poder y no estábamos haciéndolo. Tenemos que andar con audacia pero no hasta dominante. Elder Gruwell llegó y continuamos charlando. Él sugerió que predicáramos en la Universidad Central, por los periódicos y por la 'tele'."

"Elder Gruwell me encargó de organizar un plan y presentarlo a los demás mañana por la mañana."

"Necesitamos la ayuda del Señor y si nos humillamos Él nos la facilitará, sobre todo para iniciar este plan. Si no lo realizamos para dar la gloria a Dios, temo que Él no nos proporcionar su apoyo."

"Tenemos que estar dispuestos de renunciar a alabanzas (del hombre) y celebrar la exaltación del prójimo."

"Bendíganos con testimonios ardientes y séllalos a los corazones del pueblo para que los acepten."

20 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Iniciamos un ayuno por la mañana que duró hasta la noche. Nos reunimos con los otros élderes (por la mañana) y preparamos algunos planes para implicar más personas en la obra."

"Terminamos nuestro ayuno por la noche con una oración y fuimos a La California para visitar a Sr. Marín. Nos informaron que andaba volando y al regresar a casa nos detuvimos para comprar regalos para la familia (Montgomery)."

"Estamos de buen humor pero todavía no he visito resultados. Deseo encontrar (a investigadores) y sobre todo enseñarles."

21 de diciembre de 1966 - Los misioneros oraban que pudieran tratarse con grupos grandes con el fin de enseñarles acerca del Libro de Mormón. Primero fueron a la casa de la familia Goodman para utilizar la guía telefónica. Éstos buscaban los números de teléfono del clérigo Protestante en la ciudad de Caracas y en sus alrededores. Elder Podlesny y Elder Bell pensaban que sería provechoso comunicarse con el clero Protestante para informarles directamente sobre las creencias de la Iglesia. Solamente dos indicaron que tenían interés de reunirse con estos jóvenes misioneros Mormones. El primero fue el Padre Collins de la Iglesia Anglicana. El segundo clérigo fue el Reverendo Williamson, quien era Presbítero, y enseñaba en el Colegio Americano de Caracas. Él expresó algo de interés en reunirse con Elder Podlesny y su compañero, Elder Bell. Los misioneros comenzaron a visitar al Reverendo Williamson y a su familia. Éstos los visitaban a menudo por muchas semanas. Aunque él estaba tratable y recibió bien el mensaje del evangelio restaurado, el Reverendo Williamson no estaba listo para dejar sus creyencias corrientes sobre la religión y bautizarse miembro de la Iglesia.

(Elder Podlesny) "La tarde empezó igual. Charlamos con dos jóvenes pero no resultaba adecuado porque yo no les expliqué bien (acerca de la Iglesia). Nos escucharon pero no demostraron ningún interés. Apenas salimos de la casa cuando con prisa la hermana de ellos nos buscaba y nos invitó a regresar, lo cual hicimos. Supimos que ella estudiaba la Biblia y hablaría con su instructor para citarnos para que pudiéramos hacerles una presentación (sobre el Libro de Mormón). Ya creo que el Señor está dándonos la oportunidad por la cual orábamos. Si fracasamos, nosotros caeremos bajo la condenación. Después decidimos que sería mejor que regresemos (a casa) para prepararnos."

"Por la noche fuimos para presentar una charla a Isaac Lombana (y a su hija) y él la recibió bien."

"Asistimos a la fiesta de los Goodman y nos tratamos con los invitados. Los Wilcox nos llevó a casa y nos entregó nuestra correspondencia."

22 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Esta mañana pasó unos de los momentos muy hermosos que reduce los problemas más difíciles a lo mínimo como el sol estumandose el rocio."

Por la mañana golpeaban puertas y luego chalaron con Beatriz Cobo, quien lo arregló para que ellos pudieran hablar con los alumnos en la clase de la Biblia. Éstos les harían una presentación sobre el Libro de Mormón la semana que viene. Los misioneros creían que era posible que encontraran a algunas personas interesadas en el evangelio restaurado por medio de esta presentación.

Por la tarde se fueron para visitar a Padre Collins de la Iglesia Anglicana. Elder Podlesny escribió, "Nos encontramos con alguien poco hospitalario, lleño del sarcasmo, y con un espíritu algo orgulloso… Le hablamos acerca del Libro de Mormón y le leímos la promesa que se encuentra en el libro de Moroni. También tratamos la Santa Trinidad, la poligamia y otros temas. Él nos declaró que no éramos hermanos en Cristo." Él había leído algún material publicado contra los Mormones que acusó al profeta José Smith que fuera epiléptico. Le regalamos un ejemplar del Libro de Mormón."

23 de diciembre de 1966 - Elder Bell y Elder Podlesny pasaron la mañana con Elder Gruwell y Elder Baum pero desafortunadamente no cumplieron mucho. Por la tarde éstos tocaron puertas. Ellos querían tratarse con profesores en las universidades, con grupos de estudiantes y desean presentar charlas a grupos y a clubes.

24 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Hoy pasamos todo el día buscando un apartamento. Encontramos uno que resultaba adecuado y vamos a mudarnos para la semana que viene."

"Luego, cenamos en casa con la familia Goodman. Después Elder Baum nos mostró sus 'slides'(transparencias) de (los indios Cuna de) las islas de San Blas (Elder Baum hablaba la lengua de los Cuna además del español). Regresamos a casa y arreglamos nuestros regalos (para la familia Montgomery). Mi compañero (Elder Bell) y yo vamos a bajarnos a las tres de la madrugada para colocarlos (abajo el árbol de navidad)."

Domingo, 25 de diciembre de 1966 (el día de Navidad) - Los misioneros celebraron la Navidad con las familias Montgomery y Goodman. Éstos regalaron algunos regalitos a cada uno de los élderes. A ellos les gustaba celebrar la Navidad con familias y no solo con otros misioneros. Por la tarde en la Reunión Sacramental los cuatro misioneros cantaron juntos en público por primera vez. Por la noche se reunieron para su clase de estudios. El lunes (su día libre) fueron a jugar a golf con el Hermano Montgomery.

26 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "O Padre (Celestial), ¡quita la oscuridad de las mentes de este pueblo! Ayúdalos a comprender lo que les brindamos."

"Por la noche trabajamos (tocando puertas) nuevamente. Los caraqueños son tratables pero son así, así, ni interesados o desinteresados."

"La tradición los tiene atados."

"Esta noche hablamos con los élderes Gruwell y Baum y hicimos planes para salir rumbo a Curacao este jueves a fin de conseguir nuestras visas de transeúnte. Vamos a regresar el viernes."

"Mi compañero (Elder Bell) y yo hicimos un convenio con el Señor de aprovecharnos de cada oportunidad que Él nos dé esta semana."

27 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Tocamos puertas por la mañana y hicimos tres citas antes del mediodía. Beatriz Cobo de la Sociedad Bíblica no estaba en casa pero nos dejó un mensaje, ella quiere que la comuniquemos por teléfono la semana que viene a fin de fijar una fecha para la charla (con la clase de la Biblia)."

"Aprovechamos de una buena visita con el Reverendo Williamson por la tarde. Él estaba bien interesado (en el mensaje del evangelio restaurado) y yo creo que el Señor nos guió a un investigador dorado. Él nos prometió leer el Libro de Mormón y orar (para averiguar si era la palabra de Dios). " El Reverendo Williamson vivía en la urbanización La Trinidad en la quinta "Fanny Hill". (Es algo humoroso que un Reverendo vivía en una quinta que tenía el nombre de una mujer tan escandalosa)

"Esta noche presentamos la segunda charla por primera vez (desde que llegamos a Venezuela). La presentamos a la familia Marín."

"Todo anda bien, espero que podamos efectuar algo beneficioso esta semana…¡tenemos que hacerlo!"

28 de diciembre de 1966 - Los cuatro élderes salieron de Caracas por la mañana rumbo a Curacao. Un miembro desconocido de la rama de Caracas les compró el pasaje. Llegaron a las once por la mañana y encontraron hospedaje en el Hotel Ávila. Cobraron treinta dólares al día por cada habitación doble. Se fueron enseguida para el consulado Venezolano para conseguir las visas necesarias. Les informaron que primero tenían que obtener una prueba de sangre. Cada uno de ellos también necesitaba una cantidad de fotos de si mismos. Por la mañana al día siguiente pasaron por el consulado nuevamente. Les cobraron otra tarifa. Requirieron que cada uno de ellos pagaran cinco dólares en efectivo y no aceptarían un cheque. El dilema era que no les llegó el dinero. Éstos salieron del consulado y pasaron por una tienda de cámaras. Elder Bell le convenció al gerente cambiar un cheque si él compraría una cámara nueva, lo cual él hizo. Después de todo esto supieron que tenían que pagar otra tarifa para entrar al país. Contaron todo el dinero que poseían y apenas lograron lo suficiente. Ellos llegaron al aeropuerto a las siete y media por la tarde pero el avión no llegó hasta las doce y media de la noche. No llegaron a casa hasta las tres y media de la madrugada.

30 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "Nos despertamos a las nueve y media y salimos de casa enseguida. Pasamos todo el día buscando apartamento."

"Esta tarde siento que faltamos las buenas obras. Me complace que las interrupciones de los días feriados se terminen pronto y que podamos trabajar empeñosamente otra vez."

31 de diciembre de 1966 - (Elder Podlesny) "La víspera del año nuevo. Mientras me asiento aquí sobre la cama se oye los grillos piando y de vez en cuando a los pirotécnicos."

"Fue un día que resultó muy ocupado. (Pasamos mucho tiempo) repasando nuestros planes y buscando apartamento."

Domingo. 1 de enero de 1967 - (Elder Podlesny) "El año nuevo, 1967. Iniciamos muy bien (el año) trabajando duro. Por la mañana nosotros hicimos nuestra propia Escuela Dominical. (la rama no hizo reuniones por el día feriado) Llegó la película, '¿Qué Es Un Mormón?' y andamos mostrándola (a la gente)."

Por la noche los misioneros asistieron a una fiesta de la rama. Les proporcionaban muchos juegos divertidos y después de la medianoche sirvieron a todos presentes una cena muy sabrosa.

2 de enero de 1967 - Por la mañana, los élderes visitaron por segunda vez a Padre Collins de la Iglesia Anglicana. Él les acogió mejor pero negó preguntarle a Dios si el Libro de Mormón era verdadero.

Tocaron puertas pero no lograron éxitos pero golpearon puertas en un edificio de apartamentos por primera vez.

Por la tarde intentaron comunicarse con clubes y organizaciones.

(Elder Podlesny) "Existe un espíritu muy bello entre los cuatro misioneros."

Para los élderes era distinto tocar puertas en los edificios de apartamentos que llenaban el horizonte de esta ciudad moderna. Muchas veces los habitantes no abrían la puerta por miedo de ladrones. Casi siempre los misoneros hablaban con una criada que no abriría la puerta o quien la abriría un pocito para hablarles pero dejaría la puerta encadenada. Algunos edificios tenían la entrada cerrada y los entraban solamente por la llave o por el intercomunicador. A veces los élderes empujaban los botones hasta que alguien les permitiera entrar. Algunos de estos edificios de apartamentos alcanzaron hasta veinte pisos. Después de andar sobre estos pisos duros todo el día se entendía por qué los misioneros sufrían de membranas rotas en los tobillos y los pies y espinillas muy dolorosas. De costumbre los élderes subían en el ascensor hasta el piso más alto y se bajaban por las escaleras. Tocaban puertas en cada piso hasta la planta baja. Cuando terminaron con éste se fueron al otro.

Elder Gruwell tomó una decisión definitiva y escogió el apartamento ubicado en el segundo piso del Edificio Lassie. Éste estaba bien localizado, cerca de las paradas del transporte público y la embajada Americana. Estaba ubicado en Los Palos Grandes, un sector próspero de la ciudad. Aunque no llegó a ser el apartamento más nuevo o cómodo que habían revisado era el más económico y lo alquilaban amueblado por 950 Bolivares al mes (en aquel entonces la tasa de cambio ascendió a cuatro y medio Bs por un dólar). Adicionalmente el Elder Baum llevaba la sensación fuerte que debían seleccionar el apartamento en Edificio Lassie y no uno de los demás. En esos momentos ellos no tenían ni idea de que esta construcción poseía capacidad de aguantar el terrible destrucción del terremoto entrante del 29 de julio de 1967.

3 de enero de 1967 - Por la tarde visitaron al Reverendo Williamson nuevamente. Elder Bell contó que, "Parece que todavía tiene sus dudas pero por lo menos lleva una mente abierta y yo creo que él está orando sobre el Libro de Mormón." Según Elder Podlesny, él había leído la mitad del Libro de Mormon y tenía planes de terminarlo. Él estaba orando pero hasta ahora no le ha llegado una respuesta.

Los élderes pasaron por la casa de Beatriz Cobo y hicieron una presentación sobre el Libro de Mormón a doce alumnos que asistían a la clase de la Biblia. Éstos mostraban mucho interés en este libro sagrado. Les invitaron a los misioneros que regresaran en otra ocasión para que pudieran informarse más sobre el libro. Un muchacho que se llamaba Luís quería que los misioneros conocieran a Padre Guido. Él estaba a cargo de un movimiento Católico que existía en Caracas en aquel entonces. Al día siguiente a la una de la tarde, Luís iba a llevar a los élderes a Padre Guido para hablarle acerca del Libro de Mormón.

Por la tarde los misioneros charlaron con el Reverendo Green nuevamente. Esperaban que les permitiera dar un discurso a la congregación de él.

Elder Podlesny comentó, "Creo que el Señor está preparando el camino para nosotros."

4 de enero de 1967 - (Elder Podlesny) "Hoy dio muchos frutos. Comenzamos tocando puertas y logramos muchos éxitos. A las once salimos para visitar a Raúl y le encontramos mientras andábamos. Le hablamos sobre el tema del Libro de Mormón y le compartimos nuestros testimonios. Dijo que lo leería y oraría (a ver si fuera la palabra de Dios).

"Después del almuerzo Luís y Jesús llegaron y nos llevó a Padre Guido. Encontramos a un hombre inteligente y interesado. Nos peleó sobre escrituras que se trataban de la aparición de Dios a la humanidad y al final aun su estudiante se puso de acuerdo con nosotros. Él ya tiene un ejemplar del Libro de Mormón y nuestro testimonio y una explicación sobre el libro."

"Hablamos con la Sra. Lansberg nuevamente y visitamos otra vez al Doctor Galindez y le mostraron (la película), '¿Qué es un Mormón?' También hablamos con el millonario que vive cerca del Hermano Goodman."

5 de enero de 1967 - (Elder Podlesny) "Esta mañana tocamos puertas y logramos muchos éxitos. Conocimos a varias personas nuevas que estaban interesadas (en el mensaje del evangelio)."

"Por la tarde visitamos a la Sra. Parra, le enseñamos (la película) ¿Qué es un Mormón?' y después le charlamos. Fuimos al centro (de Caracas) para visitar al Sr. Borden, él no estaba pero llegará el lunes (que viene)."

"Esta noche tuvimos citas y visitamos al Sr. Rivero quien tenía mucho interés en el mensaje (del evangelio)."

6 de enero de 1967 - (Elder Podlesny) Los Palos Grandes: "Estoy escribiendo a la luz de una vela. Hoy nos mudamos al apartamento en (Edificio) Lassie pero todavía no han prendido la electricidad. Los otros élderes todavía se hospedaban con la familia Goodman."

"Tocamos puertas por la mañana, nos mudamos por la tarde, y cenamos en casa con los Montgomery por la noche donde conocimos a un jefe de la embajada (americana) y a otro señor."

"Todos nuestros esfuerzos se efectúan para encontrar y enseñar a individuos."

9 de enero de 1967 - Los élderes Bell y Podlesny visitaron nuevamente al Pastor Green de la "United Christain Church". Le explicaron acerca del Libro de Mormón y de algunas tradiciones de los indios. Él estaba interesado en lo que los misioneros le relataron. Le preguntaron (nuevamente) al Pastor si les permitía a ellos dar un discurso en una de sus reuniones. Él estaba de acuerdo y entonces ellos fijaron dos fechas para que los misioneros regresaran para presentar un discurso a su congregación sobre el tema del Libro de Mormón. (Nunca se llevaron acabo estos discursos debido a las quejas de algunos miembros de la congregación de esta iglesia.)

Luego éstos visitaron al Sr. Bordon de la Sociedad Bíblica a fin de averiguar si podían hacer presentaciones sobre el Libro de Mormón a sus alumnos. El Sr. Bordon los rechazó y no quería nada que ver con el Libro de Mormón.

10 de enero de 1967 - Elder Bell anotó en su diario que él y su compañero habían trabajado muchísimo, de hecho, él escribió que ha laborado más duro el día de hoy que en cualquier otro día desde que él llegó a la misión. Ellos trabajaron por trece horas en total. Le presentaron la quinta charla al Reverendo Williamson. También presentaron otra charla a la clase de la Biblia. Luego les mostraron a los estudiantes la película, "¿Qué es un Mormón?". Después contestaron las preguntas que tenían. Resultaba un poco fuerte porque el Padre Guido y otros querían pelear y no aprender.

12 de enero de 1967- Los élderes Podlesny y Bell vistaron al Sr. Sepúlveda y le mostraron la película, "¿Qué es un Mormón?" Le gustó bastante bien. Por fin los misioneros habían encontrado a alguien interesado en el mensaje del evangelio restaurado.

Cambiaron su "diversion day" (el día libre) de los lunes a los jueves. La razón por la cual lo cambiaron fue porque el mercado libre estaba abierto todos los jueves. Éstos tenían que hacer sus compras los jueves en el mercado libre porque los precios en el super mercado salían muy caros.

15 de enero de 1967 - Le presentaron la primera charla al Sr. Sepúlveda. Aunque andaba un poco fuerte en fin todo resultó bien.

18 de enero de 1967 - Elder Bell relató que, "Creo que la obra está mejorándose. Ayer fuimos a la casa del Reverendo Williamson y le explicamos más sobre el tema del sacerdocio y la ley de la progresión eterna. Era una discusión muy buena. Mi compañero y yo sentimos el espíritu con nosotros. Esperamos que Sr. Williamson lo sintiera también."

(Muchos años después de que los Elderes Podlesny y Bell habían regresado a casa el Reverendo Williamson llegó a ser el Hermano Williamson. Él y su familia al final se bautizaron como miembros de la Iglesia y él desempeñaba como consejero en la presidencia de estaca en el estado de California y llegó a ser maestro en el instituto de la religión.)

Por la noche los misioneros presentaron al Sr. Sepúlveda la segunda charla. Al aparecer él creyó lo todo y tenía un interés sincero en el evangelio de Jesucristo. Los Sepúlveda tenían un hijo de como cuatro años de edad que se llamaba Iván. El Hermano Sepúlveda era chileno de origen.

Domingo, 22 de enero de 1967 - El Reverendo Williamson asistió a una reunión dominical por primera vez. Los élderes Podlesny y Bell presentaron al Sr. Sepúlveda la tercera charla misional y él está preparandose para el bautismo.

Domingo, 29 de enero de 1967 - El Sr. Sepúlveda asistió a ambas reuniones por primera vez. La Sra. Sepúlveda no ha asistido (a una reunión) todavía.

30 de enero de 1967 - Por la noche enseñaron al Sr. Sepúlveda la cuarta charla. Él dijo que estaba dispuesto a bautizarse. Los misioneros no sabían si la Sra. Sepúlveda estaba dispuesta a bautizarse o no.

El Presidente Brewerton ya había hecho planes de enviar a cuatro élderes más a fin de fortalecer a la fuerza pequeña de misioneros que se hallaba en Venezuela. Los élderes elegidos para el segundo grupo se llamaban, Elder Dennis Clark, Elder Courtney (Dan) Daniels, Elder Lynn Heward y Elder Alan K. Manning. Éstos encontraban problemas en conseguir las visas de transeúnte y se demoraban en San José, Costa Rica.

El segundo grupazo se marchó de San José el jueves, 2 de febrero de 1968, a la una y media de la tarde y llegaron a Panamá a las dos y media. Se demoraron en Panamá por unas cuantas horas antes de montar el avión para su vuelo sobre aerolínea Pan Am con rumbo a Caracas. Era necesario que los élderes llevaran además de su equipaje, cartones de folletos, Libros de Mormón, proyectores, filminas y otros enseres pedidos por los misioneros en Caracas. Éstos aterrizaron en el aeropuerto en Maiguetía a las once y cuarenta de la noche. Llegaron cansados pero muy felices. Tuvieron una acogida favorable. Todos los cuatro élderes que servían en Venezuela vinieron para saludarles. Vinieron también los miembros de la Presidencia de la nueva Rama de Caracas, el Presidente Carl Wilcox, el Hermano Kenneth Goodman, el Hermano Vernon Anderson y sus esposas.

Sus dicho grupo de misioneros estaba muy encantado con sus nuevos alrededores. Elder Manning anotó en su diario lo siguiente, "Mis primeros impresiones de Caracas son de sobrecogimiento y asombro. Caracas es una ciudad de edificios altos por todas partes. El sistema de transporte es fantástico. Grandes autopistas de seis canales cruzan la ciudad en lugares distintos. A veces éstas pasan abajo de construcciones o pasan por tubos." Todo esto era muy distinto a las ciudades como San José, Tegucigalpa y Managua. Caracas era más como Miami que las ciudades que conocían en Centroamérica.

Elder Manning continuó contando, "Al bajarme del carro y al entrar el edificio (donde vivían los misioneros), yo no podía creer que yo iba a hospedarme aquí. Yo estaba acostumbrado de viviendas que tenían pulgas, mosquitos y termitas etc." Este apartamento estaba bien amueblado y contenía dos recámaras, un amplio cuarto de baño, una cocina con comedor, habitación de criada con ducha, lavadora para ropa, ventanas bien grandes con cortinas y un balcón con una buena vista de una vecindad llena de edificios altos y modernos.

Los misioneros recién llegados estaban animados de hallarse en Venezuela y los otros élderes estaban felices de que tenían más ayuda y apoyo. Los compañerismos nuevos eran los siguientes, Elder Clark y Elder Podlesny, Elder Bell y Elder Daniels, Elder Baum y Elder Heward, Elder Gruwell y Elder Manning. Con la llegada de estos nuevos élderes tenían que conseguir otro apartamento. Encontraron uno ubicado en el cuarto piso del Edificio Terrepaima en Bello Campo que estaba ubicado no muy lejos del apartamento que estaba localizado en Los Palos Grandes. Éste era más pequeño y menos cómodo que el otro pero estaba cerca de las paradas del transporte público y era económico también.

Los misioneros nuevos descubrieron al poco tiempo que se necesitaba aprender un modo nuevo de tratarse con los ciudadanos de Caracas. Elder Manning lo aprendió a base de cometer algunos errores. El primer día tocando puertas con su compañero, ellos tocaron una puerta y Elder Gruwell hizo una vuelta y le indicó a Elder Manning que le tocaba a él hablar. Una señora bien vestida que tenía más or menos treinta y cinco años de edad llegó a la puerta de calle. Elder Manning empleó la presentación en la puerta que a él acostumbraba de utilizar en Costa Rica, " ¿Sábe usted quienes somos?" En Costa Rica respondían, "sí, ustedes son misioneros norteamericanos" o "no, yo no sé." En esta ocasión la respuesta resultó un poco diferente. La señora respondió, "No, yo no sé, y no tengo tiempo para saberlo." Ésta continuó cerrando la puerta con llave, se bajó las escaleras y se fue a lo que tenía que ser una cita de suma importancia. Pasaron tres semanas tocando puertas por ocho a diez horas diarias antes de que Elder Manning presentara una charla por primera vez en Venezuela.

Domingo, 12 de febrero de 1967 - Para la naciente Rama de Caracas esta fecha pasó a la historia como una de las más importantes en su breve existencia. El 12 de febrero de 1967, el primer servicio bautismal en Venezuela en la época moderna se llevó acabo en la azotea de un edificio de catorce pisos en la ciudad de Caracas. Allí estaba colocada una piscina que utilizaban como pila bautismal. La familia Carr quienes eran miembros de la nueva rama residían en este edificio moderno. El Hermano Carr consiguió el permiso del conserje para utilizar la piscina para esta ocasión muy especial. Esta construcción estaba ubicada unas dos cuadras del apartamento de los misioneros que vivían en Bello Campo. Era una zona próspera entre la Avenida Francisco de Miranda, una de las avenidas principales de la ciudad de Caracas y la autopista, Los Prados del Este.

Para los que estaban presentes en esa ocasión muy especial nunca la olvidarán. La tarde se puso fresca y despejada. Desde la azotea se aprovechaba de la amplia vista de las luces brillantes de los edificios y de los rascacielos de Caracas recortados contra el horizonte. También se veía los faros de los muchísimos autos que corrían velozmente por las calles y autopistas de esta ciudad elegante. Aunque era el fin de semana y mucha gente caminaban por todas partes y se escuchaba mucho ruido por la calle, en cima de ese edificio se encontraba mucha tranquilidad. Desde allí el aire salía muy limpio y se olía la noche entrante. Se sentía la magnitud de este momento inolvidable. Seguro algo muy especial ocurría en esa noche resplandeciente en la ciudad de Caracas.

Podlesny y Sepúlveda
"El primer bautismo en Venezuela. Elder Frederick S. Podlesny está bautizando a Harnan Serito Sepúlveda el día 12 de febrero de 1967." [Gracias a Alan Manning por enviar esta foto al webmaster.]


Los Sepúlvedas vestidos de blanco estaban un poco nerviosos, ella más que él pero ambos esperaban con ansias lo que sucedería ensequida. Después de una canción, una oración y un discurso, Elder Fred Podlesny con una sonrisa grande y con los ojos vivos se metió en el agua y con empeño caminó a plena piscina. Después de un rato él le invitó al Sr. Sepúlveda que se metiera en el agua consigo. Todos que estaban presentes esperaban mientras éste se bajó por la escalera y caminó paso a paso al lado de Elder Podlesny. Después de brindarle algunas instrucciones, Elder Podlesny de una manera muy digna, levantó la mano derecha y repitió las palabras de la oración bautismal y enseguida bautizó a Harnan Serito Sepúlveda como el primer converso de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de bautizarse en Venezuela. El Hermano Sepúlveda se levantó del agua completamente mojado pero sonriente y feliz. Él caminó hacia la escalera y al alcanzarla se subió. La Sra. Sepúlveda aún tímida y con mucho cuidado se bajo la escalera. Al llegar al lado del misionero ella también recibió algunas ayudas de él. Cuando ella estaba lista Elder Podlesny levantó la mano derecha nuevamente y agarrando la muñeca de la Sra. Sepúlveda con la otra, repitió las mismas sagradas palabras. Al terminar la oración Elder Podlesny bautizó a Natividad Acosta de Sepúlveda como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ella se levantó del agua con cara de alivio. Ésta se quitó del agua apresuradamente. Después de que todos se vestieran en ropa seca, Elder David Bell con mucha humildad confirmó a los Sepúlvedas miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y les confirió el don del Espíritu Santo.

Luego por la misma noche, Elder Bell anotó en su diario los acontecimientos que ocurrieron y los sentimientos muy profundos que él sentía en esos momentos, "Esta noche se bautizó la familia Sepúlveda. Yo nunca olvidaré el espíritu que se sentía en ese servicio bautismal. Muchos de los miembros y todos los (ocho) misioneros estaban presentes. Primero que todo tuvimos una oración, una canción y un discurso presentado por el Hermano Goodman. Fue un discurso muy espiritual y me di cuenta de que muchos brotaban lágrimas. Después Elder Podlesny los bautizó. Al quitarse de la piscina, el Hermano Sepúlveda me dijo, 'antes yo tenía frío pero ahora estoy completamente calientito', y la Hermana Sepúlveda dijo lo mismo. Fue una experiencia emocional para mi poder confirmarlos miembros de la Iglesia. Yo creo que nunca he sentido el poder que poseo tan fuertemente como lo hice esta noche. Yo no creo que una persona que estuviera presente podía haber rechazado la veracidad del evangelio por el espíritu que se sentía allí." Otro misionero añadió, "Era una ocasión muy espiritual e histórica para Venezuela". Este grupo pequeño de miembros y misioneros ni podían saber en aquel entonces que en el futuro La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se extendía a casi todas partes del país y que habrían miles de miembros y que la Iglesia construiría un Templo para los santos de Venezuela.

Además de los clérigos los élderes Podlesny y Bell intentaron reunirse con el Presidente de la República de Venezuela. Supieron que tenían que enviar un telegrama primero pidiendo una reunión con el Presidente. Los élderes querían que el Presidente supiera que los misioneros habían llegado a su país a fin de predicar el evangelio restaurado y para explicarle un poco acerca de la Iglesia de Jesucristo. Al final no les permitieron reunirse directamente con el Presidente pero se reunieron con un representante de él. Los misioneros le presentaron con dos ejemplares del Libro de Mormón encuadernados con cubiertos de cuero con el nombre del Presidente impreso sobre un ejemplar y el otro con el nombre del representante. Ellos también le entregaron una copia especial de la sección 134 de las Doctrinas & Convenios. Le impresionó mucho la sección 134 y la leyó mientras los élderes estaban allí.

Además del mejor alojamiento, los nuevos misioneros tenían que acostumbrarse a otras diferencias también. Era carísimo vivir en Caracas. En Centroamérica los misioneros gastaban hasta ciento veinticinco dólares mensualmente pero en Caracas gastaban por lo menos dos cientos dólares mensualmente. Además los misioneros tenían que comprar su paisaje de Centroamérica a Venezuela. La vida misional en Venezuela era muy distinto a Centroamérica. Allí los misioneros no cocinaban ni limpiaban la ropa. En Caracas los misioneros tenían que cocinar todos los días. Éstos también pasaban por el mercado libre todos los jueves para hacer las compras. Existían super mercados pero los precios salían demasiado caros para los misioneros. Éstos también tenían que limpiar los apartamentos. En contraste con Centroamérica las criadas cocinaban para los misioneros, lavaban la ropa, limpiaban las habitaciones de ellos y en algunas áreas arreglaban las camas y pulían los zapatos de los élderes. Los miembros de la nueva rama de Caracas estaban muy agradecidos que sus muchas peticiones fueron respondidas y que la Iglesia había enviado a los misioneros a Venezuela. Los miembros respectaban mucho a los élderes y les invitaban a cenar en casa a menudo.

Al poco tiempo después de los bautismos de los primeros conversos en Venezuela el Hermano Sepúlveda confesó que en realidad ellos no estában casados. De hecho él todavía estaba casado con una mujer que se le fue hace once años y que vivía en algún sitio en Colombia. Por eso los Sepúlveda se alejaron de la Iglesia por un tiempo. Esto pegó duro a los miembros de la nueva rama Caraqueña y a los misioneros que habían trabajado empeñosamente para edificar a Sión en Venezuela.

Unos pocos meses después Elder Douglas Stevenson y su compañero conocieron a un abogado que les dijo que él podía asistir en conseguir un divorcio legal para el Hemano Sepúlveda. Al saber esto el Hermano Sepúlveda hizo los pasos legales para divorciarse de su primera esposa. Los Sepúlveda se casaron legalmente y se reactivaron en la Iglesia con la ayuda de los misioneros y los miembros de la rama que los acogieron bien.

Por la noche del domingo, 26 de febrero de 1967, el Presidente Brewerton y la Hermana Brewerton llegaron a Caracas para asistir a una conferencia misional. El Presidente Wilcox, su esposa, Elder Gruwell y su compañero viajaron al aeropuerto para recibirlos. A los misioneros siempre les gustaba reunirse con el Presidente y su esposa porque ellos siempre poseían un espíritu muy bello. El lunes por la mañana el Presidente entrevistó a cada uno de los misioneros y por la tarde se dio una reunión para todos. El Presidente les dijo a los élderes que estaba agradecido que la obra no andaba bien en Caracas. Él les dijo que si la obra caminaba con muchas dificultades tendrían que arrodillarse y poner su fe en el Señor. El Presidente Brewerton continuaba explicándoles que si fuera fácil no lo agradecerían. Él también les explicó que uno tiene que crecer por medio de los problemas. Su mensaje les inspiró y animó a los misioneros.

Además del entusiasmo que el tenía para la obra, el Presidente Brewerton trajo algunas ayudas prácticas y otras sugerencias para los misioneros. Al resultado los élderes estaban construyendo muestras y pensando en ideas para publicar una revista y obtuvieron un proyector y pantalla para que pudieran mostrar la película producida por la Iglesia, "La Búsqueda de la Felicidad" ("Man´s Serarch for Happiness") a los investigadores. Presidente Brewerton les informó a los misioneros que Elder Theodore Tuttle del Consejo de los Setenta iba a visitar a Venezuela en dos semanas para observar la situación directamente.

Cuatro de los élderes les invitaron al Presidente Brewerton, a la Hermana Brewerton y a los otros misioneros a una cena especial. Esta cena se celebró a la noche siguiente en el apartamento de los élderes que vivían en Bello Campo. Éstos planearon asar bistec a la parilla con una salsa especial y también prepararon puré de papas. No se sabe lo que pensaban el Presidente y su esposa al recibir dicha invitación. Afortunadamente, las habilidades culinarias de los misioneros se habían mejorado desde que llegaron a Venezuela y en fin resultó una comida bien sabrosa.

Durante esta visita, el Líder de Zona, Elder Gruwell, le preguntó al Presidente Brewerton si sería posible que la misión les proveyiera a los élderes en Caracas con un Volkswagen bus. El Presidente Brewerton respondió que él estaría de acuerdo si Elder Gruwell podría presentar buenas razones a Elder Tuttle cuando viniera. Un Volkswagen bus sería lo ideal para llevar a los nuevos misioneros desde el aeropuerto en Maiquetía hasta Caracas. También sería útil para ayudar mudar a los élderes y todas sus pertenencias. Después Elder Gruwell tenía un poco de miedo de hacer su caso delante un Autoridad General de la Iglesia. Sin embargo, unas semanas más tarde le concedieron parcialmente a su petición. Con un cheque a mano de La Corporación de la Primera Presidencia, Elder Gruwell hizo un pedido a un concesionario de automóbiles para un Volkswagen 'bug' de color azul pálido.

A pesar de los primeros bautismos y la visita del Presidente Brewerton, Elder Manning escribió, "La obra no anda bien aquí en Caracas. Aunque la obra (en estos momentos) es muy difícil yo tengo confianza en el futuro de Venezuela. El Señor derramará su espíritu sobre el pueblo y ellos podrán reconocer la verdad."

El Elder Theodore Tuttle y el Presidente Brewerton y sus esposas llegaron a Caracas 16 de marzo de 1967 para asistir a una conferencia misional. Elder Tuttle iba a entrevistar a los misioneros por la tarde. Por la mañana, el Presidente Brewerton acompañado de Elder Gruwell, Elder Manning, Elder Heward y Elder Baum le obsequiaron un Libro de Mormón y un libro llamado, "La Historia de la Iglesia Mormona" al Cardenal de Venezuela, José Humberto Quintero Parra. Según uno de los misioneros que estaba allí, "Era una experiencia interesante siendo un joven misionero Mormón y hallarse en la presencia del oficial más alto de la Iglesia Católica en Venezuela por la mañana y por la tarde realizar una entrevista con una Autoridad General (de la Iglesia restaurada). "Dos de los élderes tomaron fotos de la presentación al Cardenal. Despúes los misioneros y el Presidente Brewerton visitaron La Plaza Bolívar que honra al Libertador de Sur América, Simón Bolívar.

Las entrevistas con Elder Tuttle comenzaron a la una de la tarde. Después de haber entrevistado a cada uno de los élderes, todos se reunieron para que efectuaran una reunión de testimonios. Después Elder Tuttle les habló y en parte les dijo, "En estos momentos la obra aquí anda con pasos muy lentos y continuará así, pero algún día la obra se alcanzará su plenitud en Venezuela". Elder Tuttle dijo que mientras tanto los misioneros sufrirían de las tribulaciones y de muchas pruebas de la fe. Él también les dijo, "Ustedes creen que aquejan de muchos problemas duros" y mientras les hablaba, Elder Tuttle señaló con el dedo hacia la ventana y exclamó, "¡Aquellos son los que se hallan aquejados con los problemas duros!" Él les explicó a los élderes que ellos poseían las soluciones a los dolores de la gente. Elder Tuttle seguía,"¡Nosotros estamos planeando el derrocamiento espiritual de este pueblo! Al terminar sus comentarios él les recalcó que debían respetar la confianza que el Presidente tenía en cada uno de ellos. Él hizo hincapié en, "nunca le engañen al Presidente Brewerton, recuerden quienes son y compórtense de acuerdo".

Al día siguiente el Presidente Brewerton informó a los élderes que llegarían cuatro misioneros más por los principios de abril. Él también dijo que iba a enviar a cuatro misioneros a fin de abrir Maracaibo para la obra del Señor. Les indicó que iba a regresar a Caracas por los finales de mayo y a lo mejor le acompañara uno de sus asistentes.

El Presidente Brewerton mencionó que al poco tiempo Venezuela se organizaría como una misión separada y él dijo que era posible que se llevara acabo en mayo de 1968. Él ya había hecho planes de enviar a cincuenta misioneros a Venezuela.

Era una época muy difícil pero los misioneros empezaron a lograr más éxitos. Éstos utilizaban el programa de La Noche de Hogar para animar al pueblo. También usaban El Libro de Mormón más, esperando que la gente lo leyera o que lo entregara a otros que lo leyeran.

Para resolver el problema con las visas que afrontaban a los misioneros, Elder Gruwell, el Asistente al Presidente, y su compañero fueron a las oficinas de inmigración para averiguar porque había tantas dificultades. Al llegar para su cita ellos recibieron la respuesta antes de que ni una palabra se cayera de los labios. Fíjese que la persona encargada de las visas para los misioneros Mormones era una monja Católica.

Elder Gruwell empleaba otra manera de resolver el problema. Él conocía a un señor que era miembro de la Iglesia pero ha caído en la inactividad. Este señor era de Holanda. Se marchó de Europa después de la segunda guerra mundial y inmigró a Venezuela. Cuando vivía en Holanda, este hermano tenía una fábrica de pinturas y bajo la presura del ejército alemán, le mandaron fabricar la pintura camuflaje para las fuerzas armadas de Hitler. Después de terminar la guerra le consideraban a él traidor y tuvo que huir el país. Él empezó nuevamente en Venezuela y al poco tiempo tenía otra fábrica de pinturas. Como negociante influyente tenía muchos contactos en el gobierno. Élder Gruwell le comunicó para ver si podía ayudar de alguna forma. Él le respondió a Elder Gruwell en el afirmativo y le dijo que haría lo suyo para ayudar a los misioneros.

Durante los primeros días de abril de 1967, la Rama de Caracas se mudó de la casa del Presidente Wilcox a La Quinta Cantarrana de la Academia La Castellana. Era una escuela americana particular localizada en la Avenida del Golf junto al country club. Era más grande y mejor ubicada en la urbanización de Los Cedros. Era una quinta que los dueños actuales la habían transformada a una escuela.

Antes de que resolvieran el asunto de las visas, esperaban a un nuevo grupo de misioneros. Éstos se demoraron y esto significaba que los élderes en Caracas tenían más tiempo para conseguir alojamiento para los misioneros que estaban por llegar. Era difícil encontrar un apartamento económico para cuatro misioneros donde lo necesitaban. Elder Gruwell le encargó a Elder Baum con esta tarea. Él metió un aviso en el periódico y pidió la ayuda de una empresa para ayudarle encontrar un apartamento cómodo y económico. Después de una búsqueda de dos semanas encontraron un apartamento de dos recámaras que estaba pegado a una casa localizada en una zona de la ciudad que se llamaba San Bernardino.

Al final, 17 de abril de 1967 llegó el nuevo grupo de misioneros, Elder Dennis Roberts, Elder Stephen Green, Elder Alan Pinnborough y Elder Dennis Love. En los meses siguientes éstos tendrían un efecto profundo sobre la obra misional en Venezuela.

Los misioneros continuaban trabajando con empeño pero nadie se había bautizado desde que los Sepúlveda se bautizaron en febrero.

Otro obstáculo que ellos afrontaban era que no previeron las barreras lingüísticas que encontrarían en varios barrios de la ciudad. Caracas es una ciudad cosmopolita y hay áreas donde el lengua que domina no es el español sino el portugués o el italiano. Existían barrios portugueses en la ciudad donde los misioneros tenían que marcharse porque nadie los entendían. Los élderes también encontraron a alemanes, franceses y japoneses. Había un área de Caracas conocida como 'gringo gulch' (el arroyo de los gringos) por la cantidad de estadounidenses que vivían allí. Muchos judíos vivían en Caracas también. La mayor parte de ellos vivían en una urbanización próspera que se llamaba San Bernardino. Los élderes no tenían muchos éxitos compartiendo el evangelio restaurado con éstos. Uno de los élderes recuerda un día cuando estaban tocando puertas y conocieron a una judía tratable de la Europa oriental. Ella les enseñó a los élderes los números tatuados en la muñeca por los nazistas cuando ella estaba encarcelada en un campo de concentración. Por la tarde estos mismos élderes conocieron a un ofical del ejército alemán que sirvió en la segunda guerra mundial. Resultó algo irónico y por eso estos jóvenes misioneros no podían olvidarlo.

La fuerza misional continuó ampliarse y para el domingo por la noche del 20 de mayo de 1967 llegaron cuatro misioneros más. Los nuevos élderes fueron los siguientes, Elder Douglas Stevenson, Elder Jay Bagley, Elder Jeffrey Pearson, y Elder Glen Hansen. Todavía no habían conseguido alojamiento para éstos. Tenían que hospedarse con los otros misioneros hasta que encontraran vivienda fija.

A pesar de las muchas dificultades que enfrentaban a los misioneros, Elder Manning escribió en su diario 23 de mayo de 1967, "Durante la semana pasada he notado que el espíritu de los élderes se ha mejorado. Éstos están felices y no se hallan desalentados, eso es increíble cuando se considera la gente dura y los pocos éxitos que han logrado."

El 22 de junio, dos élderes nuevos llegaron a Venezuela, Elder Barton y Elder Drew Miles. Ambos misioneros habían logrado muchos éxitos en Centroamérica y los demás élderes los acogieron bien.

Para la primera semana de julio enviaron a cuatro misioneros a fin de emprender la obra del Señor en la ciudad de Maracaibo. Se fijaron partir para el 6 de julio de 1967. Elder Stephen L. Jensen y Elder Stephen Edmunds volaron a Maracaibo desde Costa Rica y Elder Floyd S. Baum y Elder David C. Bell se marcharon de Caracas. Elder Neil Gruwell y su compañero, Elder Alan Pinnborough, los llevaron al Zulia en el auto de la misión. Los dos misioneros lograron cargar todas sus pertenencias y enseres adentro y en cima del carro pequeño. Después de un viaje de once horas llegaron a Maracaibo en el calor y la humedad que se encontraba allí. Los élderes viajaban por la ciudad para orientarse y a fin de encontrar hospedaje temporal para los élderes recién llegados. Los misioneros que salían de Centroamérica iban a llegar al día siguiente.

Elder Pinnborough contó que al regresar a Caracas al día siguiente llovía mucho. Elder Gruwell, quien manejaba, perdió el control del auto pequeño sobre el camino resbaloso. El carro dio una vuelta completa y se detuvo en plena autopista. Afortunadamente nadie se lastimó y el carro no sufrió daños. Ellos continuaron su viaje y alcanzaron llegar a Caracas seguros y sin otro incidente.

Los misioneros no pasaban todo el tiempo tocando puertas y enseñando charlas misionales. Por los 'D days' o digamos los días libres, tenían muchas otras actividades. Pasaban mucho tiempo limpiando los apartamentos, limpiando la ropa, haciendo las compras en el mercado libre, escribiendo cartas, jugando a baloncesto en El Parque del Este o salían para pasear por los alrededores de la ciudad.

Varios de los misioneros salieron de paseo a Colonia Tovar, una aldea alemán fundado en el siglo XX. Era algo extraño encontar a un pueblo así localizado en las montañas de Venezuela, con muchachos con piel clara y cabello rubio. A los misioneros les gustaba la panadería alemán con su pan redondo, fresco, y sabroso.

En otra ocasión, con el consentimiento del Presidente Brewerton, los misioneros salieron de paseo a la playa. Se levantaron a las cuatro de la madrugada en su día libre y se citaron con los otros élderes en "El Círculo", un centro de la transporte donde podían alquilar un por puesto para su viaje a la playa. Aunque no les permitían nadar los misioneros podían disfrutar de las playas hermosas y andar en las aguas del Caribe. Pasaron por el pueblo de La Guaira, Puerto Azul y pasaron el Hotel Sheraton de Macuto mientras viajaban hacia su destino, una playa que se llamaba Las Carocas. Un misionero lo describió así, "Era un cubierto hermoso ubicado al fondo de las montañas con precipicios a lo largo del litoral. Un serpenteante arroyo montañoso fluía para desaguarse en el mar a un lado del espigón (las piedras grandes que colocaron en el agua para proteger las playas durante las tempestades)." Les gustó el paseo al mar Caribe pero regresaron a sus apartamentos por la noche cansadísimos por el mucho viaje y por haberse levantados tan temprano.

El sábado por la noche, el día 29 de julio de 1967 es una noche que todos los misioneros que servían en Caracas en aquel entonces nunca la olvidarán. Cada uno de ellos puede contarle en detalle donde estaba y lo que estaba haciendo aquella noche. Un terremoto dio un golpe tremendo a la hermosa ciudad de Caracas a las ocho y cinco minutos de la noche, resultaron cientos muertos y lesionados y muchos edificios se derrumbaron o sufrieron daños extensos. Es mejor que los que estuvieran allí y vieran en carne propia la destrucción contaran directamente lo que les sucedió aquella noche. Lo que sigue es la historia de Elder Stephen Green y Elder Drew Miles, contado por Elder Green.

"La noche del 29 de julio de 1967 salía un poco templado. Elder Miles y yo estábamos haciendo visitas y pasamos por el apartamento de la familia Spagna quienes residían en el tercer piso. Nosotros les enseñábamos las charlas misionales. Aquella noche estábamos sentados en el sofá esperando a la Sra. Spagna quien todavía estaba en la cocina. Elder Miles se fijó en un periódico que fue titulado, 'Terremoto en Colombia'. Él volvió y me preguntó, '¿Qué significa terremoto?' En este momento o un rato después, según la memoria, el edificio empezó a temblarse violentamente, primero se movió para arriba y para abajo y luego se movió de lado a lado. Todas las ventanas se quebraron. El ruido fue como un tren de carga (un ruido tremendo). Todas las mujeres gritaron y huimos por la puerta principal y nos bajamos por las escaleras. Como ya mencioné tuvimos que bajarnos tres pisos y las escaleras (aun el ascensor) en un instante se llenaron de una turba de humanidad gritona. Había una señora que no llevaba más que una toalla de baño. Teníamos miedo de que no pudiéramos salir a tiempo pero al final nos salvamos y en esos momentos nos encontramos en una muchedumbre muy aterrorizada enfrente de un edificio de diez pisos. La sacudida mayor duró treinta segundos y después todo se calmó por un rato. El edificio de la familia Spagna estaba localizado unas pocas cuadras del nuestro (Edo. Lassie), yo miré para allá y vi una neblina grande de polvo cayendose al lado de nuestro edificio que se quedó en buenas condiciones. Elder Miles y yo pasamos por la calle para ver lo que sucedió y averiguamos que el nuevo edificio de apartamentos de quince pisos que estaba al lado del nuestro, completamente se derrumbó. Lo único que quedó fue un montón de concreto quebrado. Ya estaban buscando sobrevivientes con no más de linternas. Por ahora no podíamos hacer nada más entonces regresamos a la familia Spagna que todavía estaba enfrente de su edificio.

"Los temblores pequeños comenzaron y con cada uno la gente que estaba en la calle se aterrorizó. Eso significa que cada vez que ocurrió un temblor nuevo la multitud empezaría a moverse hacía la calle principal, donde había mucho tráfico que pasaba velozmente, los conductores tan aterrorizados como los demás. Dos veces Elder Miles y yo tuvimos que enlazar las manos con otros para evitar que la multitud bloqueara la calle principal. La calle residencial estaba bastante seguro, no existía mucho tráfico allí en esos momentos. Me fijé en una mujer histérica que estaba rodeada de otros y entonces les pregunté, '¿Qué le pasó?' Me informaron que ella no pudo hallar a su marido y ella temía que todavía estuviera en el edificio que hace poco habíamos huido. Ellos vivían en el sexto piso y no estaba pensando yo con mucha razón en ese momento porque yo (acompañado de Elder Miles) subimos las escaleras hasta el sexto piso en un edificio, de lo que sabía yo, podía derrumbarse en cualquier momento. Encontramos el apartamento de la señora con la puerta abierta pero nadie estaba adentro, entonces nos bajamos apresuradamente y salimos. Enseguida descubrimos a nuestro gran alivio e indignación que al final la señora había encontrado a su marido.

"Yo también me acuerdo que noté en toda la confusión a una muchacha sentada en cima del techo de un carro quien estaba leyendo un libro. Me pensé, '¡Qué suave!' por los menos alguien mantiene la calma. Yo me la acercaba para hablarle pero yo podía ver que ella estaba leyendo el catecismo. Sus labios estaban moviéndose velozmente y ésta no estaba dispuesta a charlar.

"En estos momentos la familia Spagna nos invitó salir con ellos a la casa de otra familia Italiana que vivía en una quinta en otro sector de la ciudad. No tenemos idea de nada donde estaban los otros élderes y por obvio nuestra vecindad sufrió muchos daños. No hubo la electricidad aunque en otras partes de la ciudad la tenían. Aparentemente iban a cerrar nuestra vecindad y por eso decidimos salir con ellos, pensando que al día siguiente podríamos cumplir mucho más."

Afortunadamente, ninguno de los miembros sufrieron heridas en la destrucción y no faltaban ninguno de los misioneros con la excepción de los élderes Green y Miles. Ninguno de los otros misioneros se habían comunicado con éstos desde el terremoto. Ellos vivían en Los Palos Grandes que sufrió más destrozos que cualquier otro sector en toda la ciudad. Elder Gruwell estaba muy preocupado por ellos. Al día siguiente, el domingo, él envió un telegrama urgente al Presidente Brewerton en Costa Rica, informándole, "No faltamos a nadie con la excepción de Green y Miles". Se puede imaginar lo que pensó el Presidente Brewerton al leer ese telegrama.

El Presidente de Rama, Presidente Wilcox, resolvió tener los servicios dominicales como siempre. Esto proveería una oportunidad a los miembros de reunirse y compartir sus experiencias con los demás y sentir el compañerismo y el cariño de los santos en estos momentos de tragedia e incertidumbre. Entre la Escuela Dominical y la Reunión Sacramental (en aquel entonces se reunían dos veces los domingos, una vez por la mañana y una vez por la tarde). Elder Dennis Clark con la ayuda de un conocido quien era piloto commercial, visitó a cada uno de los depósitos de cadáveres temporales buscando a Elder Green y a Elder Miles. Cuando él regresó por la tarde para la Reunión Sacramental, él estaba muy pálido con un rostro carente de expresión. Él había visto la muerte más en estas pocas horas que muchos la ven en toda la vida.

Elder Green sigue contando, "Al día siguiente fuimos a la embajada americana para enviar telegramas a nuestras familias (en los Estados Unidos). Luego nos damos cuenta de que no nos permitían regresar a nuestro apartamento porque habían cerrado nuestra vecindad por los grandes destrozos que se hallaban allí. (Todavía buscaban sobrevivientes en los edificios que se derrumbaron. Adicionalmente acordonaron esta zona de la ciudad para prevenir el saqueo y a fin de sacar a los muertos y quitar los escombros.) Regresamos a la casa (donde nos hospedamos por la noche). Las líneas telefónicas estaban engalletadas pero al final nos comunicamos por la tarde con los misioneros que estaban ubicados en otro sector de la ciudad. Lo arreglamos para que nos llevaran allí (al apartamento de los misioneros). Era el domingo y yo iba a cantar un solo en la Reunión Sacramental. Por poco yo llegué a tiempo.

"No comprendemos la preocupación que causamos por no comunicarnos con los demás. La próxima vez que el Presidente estaba en Caracas él con razón me reprendió suavemente.

"Nos hospedamos con los otros élderes por más o menos una semana. Después de tres días regresamos a nuestra vecindad y pedimos a la Guardia Nacional que nos permitieran entrar nuestro apartamento para recoger algunas pertenencias. Da la casualidad de que nuestro edificio, lo cual era unos de los más viejos en el área, no sufrió muchos daños y estaba habitable. (Este fue el apartamento alquilado por los primeros misioneros y según Elder Baum el espíritu inspiró a los élderes escoger este apartamento y no uno de los demás). Tenían que derribar muchos de los otros edificios en este área de la ciudad. Yo sé que estábamos protegidos en esos momentos de peligro. Esta experiencia fortaleció mi testimonio. Cuando el terremoto pasaba, yo sentí lo más incapaz que en cualquier otro momento en la vida."

El terremoto humilló a los habitantes de Caracas al igual que a los misioneros. Uno de los élderes señaló una escritura en las Doctrinas y Convenios 88: 88-89. "Y después de vuestro testimonio vienen la ira y la indignación sobre el pueblo. Porqué después de vuestro testimonio viene el testimonio de terremotos que causarán gemidos en le centro de la tierra, y los hombres caerán al suelo y no podrán permanecer en pie". Elder Podlesny recordaba trabajando en varios de las construcciones que el terremoto destrozó por completo. Él también se acordaba que no acogieron bien a los misioneros cuando tocaron puertas en esos edificios.

Los misioneros empezaron a lograr más éxitos y la obra caminaba adelante poco a poco. A mediados de agosto se llevó acabo otro servicio bautismal. Elder Green bautizó a Julio Cesar Rovero. Durante dicho servicio el Hermano Rovero deseaba expresarse a todos presentes que él estaba muy agradecido por la oportunidad de bautizarse miembro de la Iglesia de Jesucristo. Resultó un sermón muy fuerte. El Hermano Rovero era evangélico antes de convertirse y cuando oraba o daba su testimonio en la Reunión de Testimonios hablaba por muchos minutos. Elder Manning presenció el bautismo del Hermano Rovero lo cual se celebró el domingo en la piscina de un señor que no era miembro de la Iglesia. "Hermano Rovero se metió en la piscina y andaba a la parte poco profundo. Cuando Elder Green le bajó en el agua el Hermano Rovero deslizó y él se cayó para atrás como un árbol caído. Éste recobró la compostura enseguida, hizo dos pasos y brincó con gracia por el agua, él agarró la escalera, se subió y se volvió y predicó otro sermón a todos acerca de Moisés."

"Adicionalmente, él cerró la puerta del vestidor y no tenía llave. Los llevaron a él y a Elder Green a casa antes de que pudieran secarse y cambiarse de ropa. Él será un buen miembro de la Iglesia y contribuirá mucho a los servicios (dominicales)." El Hermano Rovero sirvió fielmente en la Iglesia por muchos años después de su bautismo. Él era español de origen y trabajaba como oficial en un banco. La esposa de él era beata Católica y no tenía nada que ver con la Iglesia restaurada.

El 20 de agosto de 1967, Elder Podlesny escribió en su diario, "Después de la Escuela Dominical fuimos a visitar a Sr. Salazar. Él nos hacía varias preguntas sobre el tema del bautismo y le pregunté directamente si él aceptaría el bautismo en la Iglesia de Jesucristo. Él respondió que sí (estaba de acuerdo). Éstos fueron escogidos antes. Se puede comprenderlo así. Yo me convertí en menos de cinco minutos (Elder Podlesny era converso en la Iglesia). El espíritu le tocó (a Sr. Salazar) y debemos bautizarlo lo antes posible." Elder Podlesny decía que era interesante que el primer converso en la urbanización El Marqués se puso de acuerdo bautizarse en la misma fecha (20 de agosto), treinta y tres años antes de la dedicación del Templo en la misma fecha (el Templo está ubicado en la urbanización Caurimare, la cual está muy cerca de El Marqués).

Para los fines de agosto, el Presidente Brewerton y la Hermana Brewerton volaron a Caracas a fin de dirigir a otra conferencia misional. Cuando el Presidente hablaba a los misioneros él tenía el espíritu del Señor y siempre tomaba el lado positivo. Adicionalmente tenía noticias de los otros países que pertenecían a la Misión Centro-Americana (Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Honduras). La Hermana Brewerton tenía la fama de cocinera muy buena pero desafortunadamente los misioneros en Venezuela estaban muy lejos de la casa de misión y por eso no tenían la oportunidad de disfrutar de la comida de ella.

El 27 de agosto, Elder Podlesny y Elder Richards bautizaron al Hermano José Antonio Salazar y a su esposa. El servicio bautismal se dio en la casa del Presidente Wilcox. Los élderes utilizaron una pila portátil. El Hermano Salazar y la Hermana Salazar tenían más de cincuenta y cinco años cuando se bautizaron. Eran miembros muy dedicados y fieles y fortalecieron mucho a la Rama de Caracas.

Se celebró otro servicio bautismal en Caracas durante el mes de agosto. Elder Pinnborough y Elder Pearson bautizaron a Jesús Eustorgio Criollo y a su esposa, Gladys Casiana Cordero de Criollo. Ellos tenían tres niños menores que todavía no tenían ocho años de edad.

Para el mes de septiembre se bautizaron dos individuos más, la Hermana María del Castillo y John Michael Broumas. Elder Podlesny y Elder Richards enseñaron el evangelio a la Hemana Castillo. (Es algo interesante que el hijo de Elder Richards también sirviera en Venezuela como misionero.) Elder Daniels y Elder Stevenson enseñaron a John Broumas.

Una conferencia de la rama se celebró por primera vez, el 15 de octubre de 1967. La conferencia duró tres días. El Presidente Brewerton asistió a la conferencia y también entrevistó a todos los misioneros. Más o menos sesenta miembros y misioneros asistieron el primer día de la conferencia. Por la tarde se llevó acabo otro servicio bautismal. Se bautizaron siete nuevos conversos. Elder Green y su compañero bautizaron a cinco personas, Antonio Spagna, María Rosa Spagna y tres de sus hijos, Carmen Rosa Spagna, Rosalia Balsano de Spagna y Filippo Spagna. Elder Daniels y Elder Stevenson bautizaron a Janet Marilyn Ogg de Dollacker y su marido, Heinrich Georg Dollacker. (Él era alemán de origen y ella era estadounidense.)

Un año había pasado desde que Elder Romney dedicó a Venezuela para la obra del Señor. En esos momentos veinte misioneros servían en Caracas y ocho más en la ciudad de Maracaibo. La rama de Caracas estaba aumentándose poco a poco. Era una época muy dura pero lograron salir adelante.

En aquel entonces los pioneros misioneros sembraban semillas con mucha fe y con la creencia de que algún día estas semillas brotarían y crecerían hasta árboles muy fuertes. Hoy en día la Iglesia está cosechando los frutos de esas semillas sembradas hace muchos años. Estos misioneros y miembros ya están siendo compensados por sus esfuerzos. ¿Quién podría prever hace más de treinta años cómo ha florecido La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por todas regiones de la República de Venezuela?
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